Inicio Blog Página 97

Tomate frito: análisis tecnólogo en el supermercado

Tardarás en leer este post 5 minutos

¿Cómo estáis, amigos de lo nutritivo? Hace algún tiempo que no me manifiesto como Dios manda por estas tierras, pero es que la vida está muy difícil. Ya sabéis, lo de trabajar y esas cosillas. Que os voy a contar yo a vosotros a estas alturas de la vida.

Hoy os traigo la última colaboración que he realizado para El Español donde hablamos del tomate frito, uno de los productos más recurrentes en las despensas españolas. Para mí es un “must” en toda regla desde que el mundo es mundo y los macarrones son macarrones.

Quisiera profundizar en algunas cuestiones que tocamos en el artículo para aportaros un punto de vista diferente al ya clásico y repetido hasta la extenuación por redes sociales: “hay que cocinar siempre en casa” o “todo lo industrial es más malo que Broncano jugando al Fortnite“.

La Humanidad ha conseguido evolucionar con el paso de los años, y con ella la tecnología. Desde la roomba o la yogurtera hasta los espiralizadores de calabacines. Mucha fantasía tecnológica que no merece nuestra indiferencia.

Dentro de la tecnología alimentaria hemos conseguido desarrollar técnicas de conservación que nos permiten disfrutar de los alimentos durante mucho más tiempo con un considerable menor riesgo de sufrir enfermedades. Y no solo eso, sino que gracias a muchos formatos tenemos disponibles casi al momento alimentos apetecibles con un increíble ahorro de nuestro tiempo.

 

Como diría el bueno de Roberto Brasero: lo más valioso hoy en día es el tiempo.

 

Lo difícil es tomar elecciones saludables, eso ya lo tenemos claro. Por ello, algunas conservas como puedan ser el tomate frito que hoy nos ocupa, suponen una serie de ventajas que, en mi opinión, brillan mucho más que los aspectos negativos, como os iré detallando a continuación.

¿Podemos encontrar tomate frito “saludable” en el supermercado?

Pese a lo que muchos creen, el tomate frito es un producto alimentario que ofrece versiones saludables en el supermercado. En este caso depende más bien de la marca, y no tanto de una denominación de producto que puede tener diferentes variaciones como ocurría en el caso del queso.

Principalmente, la calidad nutricional de un buen tomate frito la va a marcar el tipo de aceite vegetal utilizado en su composición, siendo el aceite de oliva virgen extra la mejor opción. Otro parámetro a tener muy en cuenta es la cantidad de azúcares añadidos que podemos encontrar en el producto.

Creedme que estas opciones existen, solo tenéis que daros un paseo por el supermercado para encontrarlas. Un tomate frito elaborado con aceite de oliva virgen extra, y con una pequeña cantidad de azúcar en su composición es un producto perfectamente recomendable dentro del contexto de una vida saludable. No hace falta que todo sea perfecto.

Reclamos como artesano o casero no significan nada

Como siempre este tipo de nomenclaturas intentar desviarnos de lo verdaderamente importante, que es el listado de ingredientes. Él no necesita utilizar trucos de marketing. Legalmente, estos términos no ofrecen al consumidor ningún tipo de garantías ni beneficios asociados al producto. En la práctica no significan absolutamente nada y deberíamos desconfiar cuando los vemos en el envase.

No te fijes en la parte delantera del envase, como siempre recomendamos debes ir directamente a la parte trasera, donde aparece el listado de ingredientes y la tabla de composición nutricional.

Sin colorantes y sin conservantes

Al igual que sucede con los reclamos tipo “casero”, que un producto indique en su etiqueta que no contiene colorantes o conservantes no significa que el producto sea más saludable que otro que sí los introduzca en su composición.

Este tipo de estrategias están basadas en la quimiofobia, un temor o miedo irracional que se siente hacia algunos ingredientes, como los aditivos, cuyo origen puede ser artificial o químico y cuya naturaleza se aleja de aquello que entendemos como natural. Esto es un error tremendo, porque todo lo que nos rodea es química.

Los aditivos son seguros a las dosis suministradas y no suponen un problema de salud para el consumidor.

Diferencias reales entre un tomate frito industrial y uno elaborado por ti mismo.

Existe una diferencia real en el ahorro de tiempo y la comodidad que nos supone el tomate frito elaborado por la industria alimentaria. En este caso, el aspecto nutricional apenas difiere si sabes elegir bien.

Cocinar en casa es una práctica más que recomendable por muchas razones, principalmente enfocadas en nuestra salud, pero tampoco debemos volvernos locos y renunciar a muchos de los avances tecnológicos que nos ofrece la industria alimentaria y que hacen nuestra vida más fácil. No todo son ultraprocesados.

 

 

¿Por qué se le añade azúcar al tomate frito?

El azúcar añadido cumple principalmente una función tecnológica puesto que contrarresta la acidez propia del tomate. Sin embargo, con el tomate frito no podemos sacar conclusiones precipitadas respecto al contenido en azúcar que se nos muestra en el envase.

Por desgracia, actualmente la ley no obliga a etiquetar exactamente la cantidad de azúcar añadido, así que los gramos que vemos en la famosa tabla nutricional corresponden al conjunto de azúcares añadidos y azúcares naturalmente presentes en el tomate, no siendo estos últimos un problema para la salud.

El tomate contiene bastante azúcar de forma natural en su composición, por lo que no debemos fijarnos en el número concreto. La única forma que tenemos ahora mismo de saber si el bote de tomate frito que queremos comprar tiene o no mucho azúcar añadido es mirar la posición que ocupa en el listado de ingredientes, puesto que el orden es decreciente. Si el azúcar ocupa las últimas posiciones, la cantidad será pequeña y no debería preocuparnos.

Buenas opciones de tomate frito

Si queremos controlar totalmente la cantidad de aceite o de azúcar que añadimos, la mejor opción será comprar tomate triturado al natural y prepararlo en casa.

Oye, que si tienes tiempo a tope con la cocina. Pero si vas con prisas por la vida, que sepas que tienes opciones totalmente saludables en el supermercado. Solo fíjate bien en la etiqueta.

El tomate frito realmente no está frito

Para terminar, quisiera comentaros una pequeña curiosidad que no es más que eso, una curiosidad o detalle que no afecta en nada al planteamiento que aquí se ha desarrollado ni a las propiedades nutricionales o recomendaciones relativas al tomate frito.

Y es que, como bien habéis leído en el encabezado, el tomate frito no está realmente frito. “Tomate frito” es una denominación validada por la legislación, concretamente por la Reglamentación Técnico-Sanitaria para la Elaboración, Circulación y Comercio de Salsas de Mesa, que dice así:

Es el producto formulado a partir de tomate en cualquiera de sus formas de utilización (tomate natural, zumo de tomate, puré, pasta o concentrado de tomate) sometido a un proceso de cocción con aceite vegetal comestible…

Como veis, técnicamente el tomate no está sometido a un proceso de fritura, que supondría sumergir un alimento en un aceite a unos 170-180 ºC aproximadamente, sino que se le aplican técnicas de cocción y mezclado con aceite en grandes depósitos. Seguro que a los más curiosos os resulta llamativo.

Y hasta aquí el post de hoy, espero que os haya gustado amigotes. Nos leemos pronto con más tecnología alimentaria.

 

Puedes leer aquí el post en colaboración con El Español.

 

 

Un abrazo,

Mario.

La hamburguesa vegana que sangra

Tardarás en leer este post < 1 minuto“Muchos de nosotros, especialmente aquellos que siguen una dieta vegetariana o vegana, ya están acostumbrados a la existencia de hamburguesas veganas. Este tipo de hamburguesas suelen estar elaboradas con diferentes vegetales, tofu, legumbres o soja de manera procesada. Además, tienden a contener aditivos para ofrecer sabor y harinas refinadas para ayudar a la consistencia. Algunas de ellas buscan imitar o asemejarse a el sabor de las hamburguesas de ternera.



Al margen de la textura y del sabor nos interesa saber cuál es la opinión de los profesionales de la nutrición, además de los tecnólogos de alimentación, con respecto a la calidad nutricional del producto, y de seguridad. Además de la opinión de posibles consumidores – en este caso vegetarianos o veganos – con respecto a su interés por el producto y las posibilidades de que lo consuman. Por ello, hemos hablado Daniel Ursúa (@Nutri_Daniel), dietista-nutricionista, con Mario Sánchez (@SefiFood), tecnólogo de la alimentación, y con Raquel Rodríguez (@LadyFitnessMAD), vegetariana desde hace años.”

 

Puedes continuar leyendo este artículo de Iria Reguera

donde colaboro haciendo clic aquí, para Vitónica.



Gracias por leerme.

Mario.

El jamón York no existe, son los padres

el jamon york no existe

Tardarás en leer este post < 1 minuto“Que en el supermercado hay alimentos que no son lo que parecen es algo que no debería pillar a nadie por sorpresa a estas alturas de la película. En este periódico hemos hablado del queso que no es queso, del caviar que no es caviar, del pan integral que no es integral, de los palitos de cangrejo que no llevan cangrejo, o de la pechuga de pavo que no lleva apenas pavo.



Sin embargo, no habíamos abordado todavía otro de los fiambres más populares allende los mares: el jamón de York, que ni es de York ni es sano, por mucho que se incluya en algunas dietas y hasta se sirva en los hospitales.”

 

Puedes continuar leyendo este artículo de José Andrés Gómez

donde colaboro haciendo clic aquí, para El Español.



Gracias por leerme.

Mario.

Repaso al 2018, un gran año de divulgación

Tardarás en leer este post 2 minutos

Cuando echo la vista atrás y analizo todo lo acontecido en torno a SefiFood este pasado 2018 no puedo estar más contento. Tras un total de 44 entradas en el blog, 25 colaboraciones en medios y algún que otro vídeo de YouTube, puedo concluir que 2018 ha sido un año fantástico.

En 2018 comencé a colaborar con los medios de comunicación. Algo que afronté con tremenda ilusión y que comenzó de forma muy discreta a mediados del pasado mes de enero. Por suerte, estas colaboraciones se han convertido en algo habitual a partir de la segunda mitad de 2018 y por ello estoy tremendamente agradecido a todos los medios que han confiado y me han permitido transmitir mi mensaje de divulgación científica.

Como conté hace poco en este post, considero que divulgar es una responsabilidad, por ello no he querido desaprovechar ninguna de la oportunidades que se me han presentando a lo largo de 2018 para transmitir la ciencia de la alimentación de forma responsable, sin tonterías ni efectos milagrosos.

SefiFood ha conseguido llegar a muchísima gente este año, sumando en total más de 8.000 seguidores en Internet, una auténtica pasada. Pero no solo he tenido presencia a través de las redes sociales, sino que también he aparecido en medios de comunicación más tradicionales como la radio y la televisión. Incluso me invitaron a un Congreso Internacional sobre Insectos, lugar donde un señor de aparente reputación me reconoció como el chaval ese que comía gusanos en YouTube. Todo un espectáculo.

También tuve episodios cómicos relevantes en mis visitas a la capital madrileña para acudir al plató de Saber Vivir, programa de referencia para mi señora abuela (y también para el resto de mortales) en materia de salud.

En mi segunda visita tuvieron que cambiar el orden del programa porque casi no llego. Y cuando digo casi, es casi. No como Álvaro Muñoz. Como ya conté en su día, resulta que hubo un incidente ferroviario (léase choque de trenes, aunque no es la última obra de George R.R. Martin) por culpa del cual llegué, literalmente, 5 minutos antes del inicio del programa. Porque era en directo eh, a ver que os pensáis. Creo que al director de Saber Vivir casi le dio un tabardillo por mi culpa. Fue divertido. (Lo del tabardillo no, la anécdota. Pobre hombre).

Al margen de mi visibilidad personal en los medios, estoy muy contento de que todas estas apariciones hayan contribuido a visibilizar la profesión de Tecnólogo de los Alimentos. Cada vez se conoce más el papel que tiene el Tecnólogo dentro de la sociedad y sobre todo en la industria alimentaria. Y quiero pensar que la divulgación ha tenido algo que ver en todo esto.

Cada vez la sociedad conoce más al Tecnólogo de Alimentos.

Espero que este 2019 consigamos transmitir la ciencia llegando a un mayor número de personas. Porque no nos engañemos, aquellos que realmente necesitan recibir nuestros consejos no se encuentran en la red. Están ahí fuera, ajenos a la divulgación científica, por ello es vital divulgar siempre que se pueda, estar hasta en la sopa. Ya sea a través de la red, como siempre, o gracias a la confianza de los medios de comunicación. Al fin y al cabo, esto solo acaba de comenzar.

Muchas gracias por leerme en 2018. Espero seguir contando con vuestra confianza este 2019,

Mario.

Villancico Nutricional 2018 – Merry Christmas

Tardarás en leer este post < 1 minuto

Vuelve el dolor. Vuelve el espanto. Vuelve mi ya clásica humillación pública en formato estéreo. Feliz Año Nuevo, y perdón de antemano a vuestros tímpanos.

He aquí mi última creación audiovisual de año. No quería despedirme con las manos vacías de un 2018, que para mí y fuera de bromas, ha sido un año más que increíble en todos los sentidos.

Vuelvo a cantar, vuelvo a humillarme en público y vuelvo a deleitaros con mi tontuna más profunda a través de este repaso musical sobre lo más destacado en el mundo de la divulgación científica dentro del sector de la nutrición.

Pero no solo eso, sino que dentro de este vídeo han intervenido (sin saberlo) divulgadores como: Miguel Ángel Lurueña, Beatriz Robles, Gemma del Caño, Daniel Ursúa, Juan Llorca, Virginia Gómez, Aitor Sánchez, Julio Basulto, José Kenji, Juan Revenga, Mikel Iturriaga, Carlos Ríos y Marian García.

La Virgen, toda la plana mayor de la divulgación nutricional comprimida en poco más de dos minutos. Se lo podéis enseñar a vuestro cuñado este fin de semana antes de comer, a ver si se le quita el hambre.

 

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=JWHL684Yie0[/embedyt]

¡Suscríbete al canal de YouTube haciendo clic aquí para apoyar mi contenido!

Gracias por leerme,

Mario.

Divulgación científica, ¿por qué divulgamos?

divulgacion cientifica
Tardarás en leer este post 6 minutos

Hoy quisiera tratar un tema diferente a los habituales del blog. Como podrás intuir por el título, no estamos aquí para hablar sobre alimentación. Al menos no de forma exclusiva. Hablaremos sobre divulgación científica.

¿Por qué divulgamos? Esta pregunta viene a mi mente en muchas ocasiones, y siempre que puedo intento reflexionar sobre ella.

A veces, uno mismo duda sobre si el esfuerzo diario por transmitir el conocimiento científico, y en definitiva el escepticismo ante cualquier información que se lee por Internet, sirve para algo. Si realmente aporta algún bien a nuestra sociedad. Aunque por desgracia, esto no es exclusivo de Internet. La sociedad no se libra de la pseudociencia ni siquiera en los medios de comunicación más tradicionales.

txumari alfaro naturopata

La divulgación científica no es un trabajo agradecido, de hecho para pocos podría considerarse un trabajo. Las horas y horas que uno dedica delante de la pantalla del ordenador y móvil no están pagadas. Es algo que se hace de forma vocacional, y en la mayoría de los casos no supone un beneficio económico. Si esperas entrar en el mundo de la divulgación científica para nadar entre billetes, búscate otro camino.

¿Qué es la divulgación científica?

Esta pregunta no es precisamente fácil de responder. Cada divulgador tendrá una versión adaptada a su campo, pero en definitiva todos compartimos un punto en común. 

Divulgar es transmitir el conocimiento científico de forma fácil y accesible a todos los públicos. Muchas veces la “ciencia” es criticada por ser un campo muy elitista, un sitio donde sólo unos pocos pueden acceder y alcanzar ese conocimiento superior. Y lo cierto es que esto no debería ser así. La ciencia debe ser una herramienta al alcance de todas las personas sin importar su nivel económico o cultural.

Por qué divulgo yo

Para mí, divulgar es una responsabilidad. Esta idea ha ido cobrando fuerza en mi mente desde que me metí en este fregao. Al principio, mi blog era un pasatiempo. Un lugar en el que podía explorar mi creatividad redactando artículos y metiendo por medio tontás sin ninguna traba, ya que los límites los marcaba yo mismo. De hecho, si visitas mis primeros artículos verás cómo la línea entre humor-seriedad era bastante difusa. Y a día de hoy tampoco es que haya cambiado mucho la cosa, pero al menos me consuela pensar que he ido mejorando y aportando contenido útil a lo largo del tiempo.

Como os decía, comencé a divulgar por pura diversión. Sentía mucha curiosidad con respecto a todo lo que rodeaba este mundo divulgativo. Gracias a ello comencé a bucear en redes sociales y conocí a grandes comunicadores y profesionales sanitarios que a día de hoy sigo admirando, y con los que colaboro habitualmente en distintos medios de comunicación.

Sin embargo, con el paso del tiempo la divulgación científica se ha ido convirtiendo prácticamente en una obligación profesional para mí. Algo mucho más profundo. Sólo aquellos que diariamente dedican su tiempo a difundir conocimientos científicos, ya sea a través de posts, vídeos o podcasts sabrán de qué hablo. Porque no te engañes, somos 4 gatos contaos. Y por desgracia, eso no es suficiente para llegar a toda la población. Es muy complicado romper la brecha existente entre el público que está interesado en la ciencia y el que no lo está. Por eso creo que es muy importante aprovechar cualquier oportunidad que se nos presenta a los divulgadores para transmitir la ciencia en medios donde habitualmente no se hace. O dónde se hace poco y mal.

El divulgador José Luis Crespo, conocido por su canal de física Quantum Fracture en YouTube, habló sobre este pensamiento colectivo en una charla TEDx que te recomiendo enormemente ver.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=LbEH-b2LtIQ[/embedyt]
Mucha gente piensa a día de hoy que la Tierra es plana, incluso hueca por dentro.

La pseudociencia

La alimentación, sobre todo, alberga un mundo lleno de pseudociencia y falsas creencias. Todo el mundo cree saberlo todo sobre las ciencias de la nutrición, y lo cierto es que ni siquiera los especialistas en este campo tenemos respuestas absolutas para ciertas cuestiones relacionadas con el ámbito alimentario. La pseudociencia siempre ha estado entre nosotros. Conviviendo de la mano con el pensamiento científico, ha logrado hacerse hueco en la vida de muchas personas desesperadas para las que la creencia y la fe han pasado a ser una prioridad en su filosofía de vida, por encima del pensamiento racional.

Parece que la pseudociencia ha cobrado bastante fuerza en los últimos años. Pero, ¿seguro que esto es así? Hace poco, Rocío Vidal, conocida en el mundo de la divulgación científica como La Gata de Schrödinger por su canal de YouTube, acudió al programa No Te Metas en Política, y defendió la siguiente postura: “realmente siempre hemos estado rodeados de pseudociencia, solo que ahora se ha potenciado con el auge de Internet y las redes sociales“.

 

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=4eu6prkxXRo[/embedyt]

 
Se pusieron de agua con azúcar hasta las pestañas.

¿Quién debe divulgar?

Ya sea física, matemáticas, historia, ingeniería o nutrición cualquier rama del conocimiento merece ser contada de forma responsable y veraz. ¿Y quién está capacitado para divulgar? Este tema siempre es controvertido.

¿Puedes divulgar sobre física cuántica siendo licenciado en Bellas Artes? Como poder, podrías. Pero quizá esté un poco complicada la cosa. No por el hecho de haber estudiado Bellas Artes (dejaremos los cachondeos y rivalidades ciencias-letras para otro día), sino porque sería extraño que un estudiante de esta rama se sienta atraído por la física cuántica y haya despertado un interés tal que le haga estudiar e investigar por su cuenta en dicha materia. Igual que al revés. Pero oye, podría pasar.

Para mí, el principal factor que capacita a un divulgador no la formación en dicha materia concreta, el haber “estudiado la carrera” (aunque obviamente será una variable muy a tener en cuenta),  sino el hecho de estar actualizado y bien informado sobre ese campo.

La divulgación científica sobre alimentación es muy complicada, porque los conocimientos en base a la evidencia científica son muy cambiantes a lo largo del tiempo. Dentro de la Tecnología Alimentaria esto sucede en menor grado. Los conocimientos que poseemos en dicha materia son menos variables, en mi opinión. Sabemos cómo funciona un pasteurizador o a qué temperatura óptima tiene lugar el crecimiento de mesófilos patógenos para evitar problemas de seguridad alimentaria. Y sí, estos conocimientos pueden ir actualizándose, pero raras veces supondrán un cambio de 360º en la concepción que se tenía hasta ese momento de una metodología concreta.

Sin embargo, si hablamos concretamente sobre nutrición el asunto es bien distinto. La nutrición humana es una rama de la ciencia en constante cambio y evolución. Lo que ayer era saludable hoy podría ser perjudicial, y viceversa. Esto no es algo que suceda en muchos ámbitos científicos. Cuando implicamos directamente a la salud en la ecuación, la cosa se vuelve más complicada. Por eso, de igual forma que conozco Dietistas-Nutricionistas referentes nacionales en su ámbito, también conozco a otros que están menos actualizados que un ordenador con Windows XP. Aquellos que no han superado todavía la mayoría de mitos alimentarios que intentamos derribar cada día mediante la divulgación científica. Y no sólo DN´s, sino médicos, enfermeros y otros profesionales de la rama sanitaria. También tecnólogos, por supuesto. Por otro lado, conozco a muchísimos TSD´s (Técnicos Superiores en Dietética) cuya divulgación científica, trabajo y compromiso por la ciencia da mil patadas al “trabajo” de divulgación científica que hacen muchos otros profesionales, cuando, si nos ponemos estrictos, su formación académica es menor a la de un DN.

Esto es un claro ejemplo de que no necesitas tener una carrera para ejercer una divulgación científica seria, responsable y fiable sobre una materia. Yo mismo, como bien sabéis soy Tecnólogo Alimentario, y como tal no tengo una formación universitaria específica en Nutrición y Dietética. Aún así gran parte de mi actividad divulgativa se centra en la Nutrición. Aunque bien es cierto que esto se debe a que Tecnología Alimentaria y Nutrición son dos disciplinas que van cogidas de la mano y son complementarias entre sí.

En definitiva, el campo de la alimentación es muy diferente al resto de áreas científicas. Cualquier persona se cree con la capacidad suficiente para hablar largo y tendido sobre nutrición, porque el hecho de alimentarse es algo que todos hacemos. Eso capacita que cada sujeto tenga una propia imagen mental de lo que es nutrirse “adecuadamente” porque la experiencia personal juega el papel protagonista en esta historia.

El “amimefuncionismo” es una falacia tan arraigada en la conciencia popular, y carente de todo fundamento científico, que nos hace cometer graves errores de comunicación científica. Pudiendo a veces desembocar en declaraciones tan irresponsables como esta.

ana rosa pseudociencias

Lo cierto es que cualquier persona tiene el potencial para divulgar sobre lo que quiera, pero considero que dentro de unos límites. Siempre estamos tentados a hablar sobre aquellos en lo que no somos especialistas. Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra.

La experiencia es un grado. Aunque no de 4 años, sino de toda una vida. Estoy convencido de que en el futuro valoraré muchas opiniones que tengo actualmente y no estaré de acuerdo con ellas. Al fin y al cabo en eso consiste el aprendizaje, y en el mundo de la divulgación científica todavía mucho más.

Cuando colaboramos en los medios, a los divulgadores se nos etiqueta como “expertos”, un término que a mí no me gusta especialmente. La alimentación siempre está en constante cambio y evolución, como os decía. Lo que hoy es saludable puede que mañana no lo sea, por lo que me parece aventurado calificar a un profesional cómo experto en nutrición o dietética. Todos los días vamos descubriendo algo nuevo, y sería bastante incorrecto creer que ya lo sabemos todo. Personalmente, prefiero el término especialista. Pero para gustos los colores.

Ahora te toca a ti. Tanto si eres profesional de la alimentación como si no. Tanto si eres divulgador esporádico como ocasional. Tanto si divulgas en Internet como en tu entorno familiar. A ti, te pregunto, ¿por qué divulgas?.

 

Gracias por leerme,

Mario.

45,535SeguidoresSeguir
13,900SeguidoresSeguir
16,100SeguidoresSeguir
25,391SuscriptoresSuscribirte
- Publicidad -
Curso WordPress Destakando

Ciencia y Tecnología de Alimentos