Este pasado jueves 23 de mayo se emitió en #0 una nueva entrega del programa de Iñaki Gabilondo, “Cuando ya no esté”. Esta edición se centró en abordar la problemática del consumo de alimentos en los años venideros, tratando temas tan interesantes (y polémicos) como el consumo de transgénicos, los propios avances en biotecnología que implica la edición genética y otros asuntos relativos al abastecimientos de alimentos para la población mundial.
Para ello, y como siempre, el titán divulgador Javier Santaolalla trajo a algunos divulgadores científicos muy metidos en el mundo de YouTube para aportar diferentes puntos de vista en torno a estos temas.
Yo tuve la suerte de ser uno de estos elegidos, y por supuesto toqué uno de mis tema estrella: el consumo de insectos. Como bien sabéis los más aférrimos fanses de este santo blog, el año pasado me aventuré a probarlos y además lo grabé en un lamentable vídeo gastronómico que dio bastantes vueltas por las redes, y que me llevó hasta un congreso internacional de bichos. Todo un espectáculo.
La inclusión del consumo de insectos en la alimentación humana es sin duda todo un reto para la industria alimentaria. Así que, veremos en los próximos años que innovaciones nos depara este sector. Mientras tanto os dejo con el programa. Os aconsejo que lo veáis entero, incluyendo el resto de partes, porque es una auténtica joya.
El programa de radio “Blogueros” de RTVE ha emitido hoy una entrevista que me hicieron hace algunos días, relacionada con mi labor divulgativa, y principalmente centrada en este blog. Qué bonito, joé.
En esta entrevista cortita (son 5 minutos, no más), me preguntan sobre el nacimiento de este santo blog, su temática y alguna que otra curiosidad relacionada con el mismo, como por ejemplo la relación que tengo con mis seguidores en redes sociales. Pobreticos ellos.
También me preguntaron por próximos proyectos, así que… ¡estad muy atentos a lo que viene! Gracias inmensas a Molo Cebrián y a todo el equipo de Blogueros por la invitación. Sin más dilación os dejo con el podcast:
Gracias como siempre por leerme, y en este ocasión, escucharme,
La semana pasada se emitió en Cuatro una nueva edición del programa “En El Punto de Mira” donde pude colaborar y donde vimos las terribles condiciones de seguridad alimentaria que tuvieron lugar en las calles de Cádiz, dentro del marco de la popular fiesta del Carnaval.
Además de no cumplir con los oportunos permisos del Ayuntamiento, los vendedores ilegales son ajenos al grave riesgo que supone para miles de consumidores el hecho de comer un producto sin ningún tipo de control de las temperaturas ni garantías sanitarias.
Puedes ver mi intervención completa haciendo clic aquí. A partir del minuto 59:25 y hasta el 1:11:50.
Ojo, que esto no solo pasa en Cádiz. Es bastante común contemplar un panorama semejante en cualquier tipo de fiesta popular en toda España, por desgracia.
Los puestos ilegales de marisco y diferentes productos de la pesca inundaban las calles de la abarrotada ciudad que vivía con jolgorio la festividad del Carnaval sin reparar en los múltiples peligros para la salud que se estaban gestando en sus calles.
Lo más sorprendente, era la cantidad de gente que se abarrotaba alrededor de estos puestos, que se encontraban pobremente provistos con un par de tablones y unas cajas de plástico o tablas de maderas rotas que hacían las veces de soporte. Por no decir que todas las mesas y utensilios que entraban en contacto con los alimentos carecían de una mínima higiene. La seguridad alimentaria, ni estaba ni se la esperaba.
Muchas gracias por leerme, y en esta ocasión, verme.
Tardarás en leer este post < 1minutoHa sido un enorme placer para mí participar en las I Jornadas de Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Granada. Mi primera ponencia, y encima rodeado de tecnólogos a los que admiro desde hace años, referentes absolutos como son Miguel Ángel Lurueña, Beatriz Robles y José María Puya.
Hoy os traigo una nueva colaboración para El Español a raíz de un bulo de dimensiones estratosféricas surgido en la red social Facebook.
Según este bulo, los chicles de la cadena de supermercados Mercadona son causantes de multitud de enfermedades y dolencias entre las que se incluye, por supuesto, el cáncer.
Para variar, los supuestos responsables de semejante tropelía contra la salud pública son los aditivos. No podían faltar en esta fiesta contra el sentido común y el pensamiento científico.
Como podréis imaginar, creer que un producto alimenticio que está a la venta en el mercado y que ha sido sometido a rigurosos controles sanitarios puede causar tales perjuicios, es una auténtica locura. Un real disparate cargado de mentiras y sin ninguna evidencia científica que fue compartido más de 2.000 veces en la citada red social.
Gama de chicles de Mercadona. Imagen: El Blog de la Marcas Blancas.
A continuación, como ya viene a ser habitual en este tipo de colaboraciones, comparto con todos vosotros las respuestas que ofrecí al periodista José Andrés Gómez para ampliar toda la información relativa a esta temática. Os animo como siempre a visitar y leer primero el artículo en El Español y después volver aquí para continuar la lectura.
“El bulo de los chicles cancerígenos de Mercadona: radiografía de un disparate”
En el post del grupo de Facebook se señala que el “óxido de titanio” que incorporan estos chicles puede ser peligroso. En realidad, tal y como explicaba Gemma del Caño en su Twitter se trata de un colorante cuya seguridad ha sido demostrada, ¿verdad?
Así es. El óxido o dióxido de titanio (E-171) es un colorante que se extrae a partir de minerales y cuyo uso se destina a productos cosméticos y alimenticios ya que les aporta un atractivo color blanco. En los últimos tiempos ha suscitado cierta polémica en países como Francia, sin embargo, tal y cómo señalan las últimas revisiones de la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) este aditivo no es problemático ya que su absorción en nuestro organismo es bajísima.
El aspartamo es otra de las sustancias señaladas que señalan como “muy peligrosas”. Dice que “es tóxico para personas con bajas concentraciones de hierro, que padezcan la enfermedad de Kidney o que tengan fenicetonuria”. Y enumera una lista inacabable de posibles daños. Entiendo que esto no tiene ni pies ni cabeza, ¿verdad? ¿Se trata de una sustancia segura?
Lo de la enfermedad de “Kidney” es de traca. No existe ninguna enfermedad con ese nombre, simplemente se refiere a la enfermedad renal, ya que “kidney” significa riñón en inglés. Esto nos da una idea bastante precisa de la fiabilidad que tiene este post catastrófico.
El asunto de la fenilcetonuria podríamos decir que sí es correcto, pero no porque el aditivo en sí mismo sea peligroso, sino porque las personas que padecen fenilcetonuria necesitan seguir una dieta baja en fenilalanina, un aminoácido que forma parte del aspartamo y también de otros muchos alimentos. Por esto también es obligatorio indicar una mención en el etiquetado referente a que el producto contiene una fuente de fenilalanina.
En general, lo del aspartamo huele ya a viejuno. Hace varios años salió el bulo de que el aspartamo era cancerígeno. Al igual que el resto de aditivos y edulcorantes, como es el caso, su uso en la industria alimentaria se encuentra regulado, por lo que dentro de los niveles permitidos no es problemático. De hecho, como curiosidad, la IDA (ingesta diaria admisible) del aspartamo es mucho mayor que la IDA de la stevia. Esto quiere decir que el aspartamo tiene un mayor margen de consumo, lo cuál es bastante curioso ya que la stevia se percibe muchas veces como el edulcorante más “natural” que existe, y por lo tanto como el mejor, lo cuál no tiene mucho sentido. El aspartamo presenta una IDA de 40 mg/kg de peso corporal, mientras que la IDA de los glucósidos de esteviol (stevia) es de 4 mg/kg de peso corporal, 10 veces menor.
El acesulfamo k y la sucralosa son otras de las sustancias que nombra, ¿cuáles son los usos más comunes que tienen en la industria? ¿Pueden tener efectos adversos?
Ambos son edulcorantes. Su presencia es bastante amplia en todo tipo de dulces y sobre todo los famosos productos “sin azúcar”, que siguen sin ser una alternativa saludable. Debemos tener presente que los edulcorantes son seguros, como el resto de aditivos, sin embargo según parece alteran lo que conocemos como “umbral del dulzor”, y esto hace que a la larga dependamos cada vez más del sabor dulce. Más allá de eso no debemos preocuparnos por ningún daño directo hacia nuestra salud.
Entiendo que los chicles no son un alimento. Nadie se alimenta de chicles y que tampoco podemos considerarlos como algo saludable. Pero que no sean saludables no quiere decir que no sean seguros, ¿verdad?
Según la legislación sí que son productos alimenticios ya que aunque no los ingieras completamente, porque no te los tragas (salvo accidente), estás introduciendo parte de los nutrientes presentes (sean de mejor o peor calidad) dentro de tu organismo. Al igual que el resto de alimentos y productos alimenticios pasan por todos los controles higiénico-sanitarios, y por lo tanto son seguros. El consumidor no tiene que preocuparse en absoluto.
Sí que es cierto que algunos chicles tienen efectos laxantes si abusamos de ellos. ¿A qué es debido?
Esto se debe a la presencia de polialcoholes, como el sorbitol o el xilitol. Son edulcorantes que en grandes dosis provocan un efecto laxante, por ello es obligatorio indicarlo en el etiquetado del producto. Este efecto se produce en nuestro intestino grueso, ya que los polialcoholes están formados por hidratos de carbono no digestibles, los cuáles fermentan por la acción de bacterias produciendo, en exceso, diferentes efectos gastrointestinales no muy agradables. Otra curiosidad es que el xilitol también está relacionado con mejoras en la salud de nuestros dientes. No todo iba a ser malo.
Y hasta aquí el post de hoy. Espero que esta nueva publicación os haya aportado información veraz para distinguir de una forma más fiable cuando estamos frente a un bulo alimentario.
Recuerda: nosotros te damos la información, en tu mano está la decisión de qué comprar o que no comprar.
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