Repaso al 2019: el año de SefiFood

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Resumir siempre ha sido mi talón de Aquiles. Los que me conocéis desde hace algún tiempo os habréis venido dando cuenta de que no callo ni debajo del agua. Por eso, suelo ser poco dado a este tipo de reflexiones globales que entrañan cierta retrospectiva temporal.

Aún así, no podía dejar terminar 2019 sin contaros el que ha sido para mí sin duda, el mejor año de mi vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Un año repleto de proyectos, avances y mucha satisfacción personal por todo lo que he conseguido a través de mi trabajo.

Televisión: mola un poco, pero tampoco es para tanto

Salir en televisión mola mucho, sobre todo si consigues que te llamen desde programas tan prestigiosos como el mítico Saber Vivir donde tuve el placer de aparecer en dos ocasiones como ya os conté en el pasado resumen del año 2018.

En 2019 no quedó la cosa atrás, ya que me llamaron desde otro programa que cuenta con bastantes adeptos al mando a distancia: En El Punto de Mira. Esta colaboración, además, supuso una experiencia totalmente diferente a mis anteriores apariciones en Saber Vivir, ya que no era un programa que se emitiera en directo. De hecho, los contenidos que finalmente aparecieron en el programa dedicado a los Carnavales de Cádiz y la venta ilegal de alimentos fueron grabados a principios de marzo y se emitieron a principios de mayo. Ojo a las intimidades televisivas. Seguro que no me llaman más.

Valoro esta experiencia de forma positiva, como no. Pero también me sirvió para desmitificar todo lo que representa la televisión. No todo es tan bonito como se ve en pantalla. Cuando estás dentro, la televisión se percibe de una forma totalmente distinta. También depende de con quién trabajes, pero en general os diría que aparecer en televisión tampoco es para tanto —o no al menos como muchas personas se piensan—. Y aunque sin duda es un medio donde hay que estar sí o sí cuando te dejan — ya que no siempre contamos con oportunidades para divulgar la ciencia en este medio— no es ni de lejos uno de mis favoritos.

 

 

Además, el hecho de vivir en Murcia complica mucho los desplazamientos. Este factor ha hecho que varias posibles colaboraciones con otros programas y canales de televisiones no hayan salido adelante durante 2019. Aunque a decir verdad, no lo lamento en absoluto. Me molesta un poco la soberbia con la que te tratan algunos programas, quienes piensan que solamente se puede vivir en Madrid o Barcelona. Me han llegado incluso a decir que cómo puede ser que todavía viva en Murcia —guardad las bromas, que las veo venir—, como si el hecho de tener una mínima repercusión en medios significara una mudanza inmediata a la capital por narices. En fin, estas situaciones han sido bastante repetitivas para mí en 2019, lo cual ha hecho que «el mito de la televisión» se desvanezca por completo y que ahora solo vea la televisión como una herramienta más donde poder divulgar y llegar a más gente.

Después de esta incursión en el mainstream de la caja tonta, llegó una petición que me dejó rotísimo. Se trataba de una colaboración en el programa de Iñaki Gabilondo —casi nada—, «Cuando ya no esté», que se emite en el canal de pago #0 de Movistar+. Esta colaboración fue posible gracias a Javier Santaolalla, físico y divulgador científico —además de una eminencia en YouTube— que contactó conmigo a través de la comunidad Scenio a la que pertenezco, punto de encuentro para divulgadores científicos, youtubers, podcasters y todo tipo de sujetos a los que nos encanta transmitir la ciencia.

Esto fue una historia totalmente distinta. Primero, porque estábamos hablando de aparecer en un programa de Iñaki Gabilondo. Repito: IÑAKI GABILONDO. Perdonad mis gritos, pero es que me sigue flipando. Lo mejor de todo es que en esta ocasión no tuve ni que moverme de mi casa. Grabé un vídeo desde mi estudio y fue lo que se emitió en una especie de «falso directo». Pura fantasía. Fácil, sencillo y para toda la familia.

 

mario sanchez en el plato de #0

Ponencias: ¿qué hago yo aquí?

Este año he dado mi primera ponencia en vivo y en directo. Allá por el mes de abril, junto a otros compañeros de gremio, —además tecnólogos alimentarios y absolutos referentes en esto de la divulgación— tuvo lugar la 1º Jornada de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada. Gracias al increíble esfuerzo de Alimentología y su creador José Kenji, así como CyTAGRA —así como la propia facultad— pudimos vivir una tarde llena de conocimientos sobre el sector de la ciencia y tecnología de los alimentos.

 

 

Mi ponencia titulada «¿Qué está haciendo la industria alimentaria en Internet?» pretendía vincular mis dos grandes pasiones: alimentación y marketing online. A pesar de lo nervios de la primera vez, creo que no estuvo tan mal. Además, para mi fue una experiencia de lo más enriquecedora que me permitió conocer por fin a dos de las personas que más cariño y admiración siento dentro de nuestro micro-mundo de la divulgación científica alimentaria: Miguel Ángel Lurueña, autor del mítico blog Gominolas de Petróleo y Beatriz Robles, una de las mayores figuras actuales en nuestro sector.

 

beatriz robles, miguel angel lurueña y mario sanchez

 

YouTube, el eterno camino pendiente

Sin lugar a dudas, 2019 ha sido para SefiFood el año de un nuevo comienzo en YouTube. YouTube es una de las plataformas que más disfruto como consumidor de contenidos en Internet —por no decir la que más—, y que siempre he querido explotar de una u otra forma a través de la creación de contenidos.

Todavía sigo buscando el camino en estos vídeos que realizado centrados en una divulgación sencilla, en tono humorístico, y que pretenden llegar a un público joven y totalmente nuevo. Un objetivo que quizás está siendo algo más complicado mediante otras vías y medios de comunicación más tradicionales.

De estar en el paro a pagar el IVA trimestral tan solo hay un paso

Aunque comencé más bien tarde —de hecho, llevo subiendo vídeos con cierta regularidad desde octubre—, mi nueva situación laboral me ha permitido compaginar de la mejor forma posible la creación de estos vídeos. Y es que, desde mayo soy autónomo —gracias por las condolencias—, una nueva posición que me está permitiendo dedicarle mucho más tiempo a la divulgación científica de forma profesional.

Esto me ha permitido también obtener cierta estabilidad laboral, lo que ha propiciado que haya creado mi propia agencia de marketing online. Un proyecto donde gracias a mis conocimientos en el campo del marketing online ayudo a pequeñas empresas y autónomos a mejorar su presencia en Internet, y sobre todo en redes sociales.

Además, en la recta final de diciembre he comenzado a formar parte del equipo de redactores de Vitónica, un medio online hacia el que siempre he sentido un gran respeto debido a que basa todas sus publicaciones se basan en la evidencia científica. Encima, en este medio valoran mucho más la calidad de los contenidos que la cantidad. Y así da gusto trabajar, para que nos vamos a engañar.

Me voy ya, que sino me emociono

Me dejo muchas cosas en el tintero, como por ejemplo mi segunda aparición en el proyecto de divulgación #microMOOCCA o mis colaboraciones semanales con la asociación Helping Cáncer. De verdad, este año ha sido brutal para mí. También he impartido mis primeros cursos de formación para empresas, he colaborado con numerosos medios de prestigio como El Comidista o Maldita Ciencia, y sobre todo: he escrito una burrada de textos.

En total, durante 2019 he subido a este santo blog un total de 69 entradas —poca broma—, y una suma de 8 vídeos en 3 meses a la plataforma YouTube. Una cifra bastante pobre que espero pueda seguir creciendo en este próximo 2020, ya que sin duda es una de las actividades que más me divierten. Siempre me ha flipado esto de editar vídeos —mis amigos más cercanos bien lo saben—, y espero continuar con esta actividad durante muchísimo tiempo.

Os dejo, que me dan las uvas. Literalmente.

 

Gracias por leerme, verme, oírme y aguantarme durante este año 2019.

Espero poder seguir contando con vuestra confianza en 2020. Feliz año nuevo.

Un abrazo. Mario.

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