Escribo este post a raíz de una colaboración en el portal de salud Vitónica a petición de su directora Lady Fitness, donde fui preguntado por un fenómeno de deterioro microbiano donde es clave la presencia de aditivos. El vídeo en cuestión se puede visualizar en este enlace.
Esta semana ha sido muy dura para mí. Tuve problemas graves en casa con un inquilino inesperado. Alguien que no aceptaba su hora de partir y que se aferraba con fuerza a la vida útil en el frigorífico.
Pero ya basta. Hoy por fin me he plantado frente a él y lo he echado de casa. Estaba más duro que una despedida en el aeropuerto. Adiós, maldito roscón.
El pasado viernes tuve el placer de ser entrevistado por Santiago Campillo, divulgador científico y colaborador habitual en varios medios digitales de gran importancia sobre ciencia y alimentación. Para mí, como os podréis imaginar, fue un gran placer poder colaborar y compartir opiniones juntos a grandes profesionales del mundo de la alimentación como Gemma del Caño, divulgadora en Cartas desde el Imperio, Florenci Cutrina de Gram Positivo y Miguel Ángel Lurueña, autor del blog Gominolas de Petróleo.
“Antes de entrar en faena quiero desearos un feliz año 2018 a todos, mis queridos lectores. Este va a ser el primer post de 2018, por eso no podía tratarse de cualquier cosa. Como Tyrion Lannister en la Batalla del Aguasnegras, debía estar a la altura de la situación. No me valía con escribir cualquier mierda, quería que fuera la mejor mierda que habéis leído en este santo blog jamás. Así que, tras más gestación que el retorno de Cesc Fabregas al F.C. Barcelona, os dejo con este post inaugural de la nueva temporada 2018: 7 claves para ser un buen divulgador científico en alimentación. Que lo disfrutéis, o no”.
Hace pocos días que ha surgido una noticia bomba, la posibilidad de que los kebabs sean prohibidos en Europa debido al uso de fosfatos. Oh! Qué gran tragedia! ¿Verán truncada los jóvenes fiesteros su mayor fantasía a la recogida de Luminata Disco?. Pues va a ser que no.
Como siempre la prensa ha lanzado titulares sensacionalistas para confundir a la población. Qué raro eh.
¿Por qué digo que no van a ser prohibidos “por desgracia”? Pues porque los kebabs en sí mismos son un producto pésimo desde el punto de vista nutricional, pero:
Ni los kebabs actuales llevan fosfatos ni los fosfatos son malos. Para más info dale al play.
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