Cada vez comemos más seguro, y eso es una realidad. Los distintos controles de calidad y seguridad alimentaria llevados a cabo por parte de la industria y autoridades sanitarias así lo acreditan.
Sin embargo, existen ciertas sustancias que pueden llegar a parar a nuestra comida y que pocas veces acaparan nuestra atención, como es el caso que trataremos a continuación.
Los microplásticos son aquellas pequeñas porciones de plástico que, por diversos motivos, se incorporan a la cadena alimentaria y llegan a parar a nuestro plato. De hecho, en base al tamaño de sus partículas existen dos términos para referirse a estos componentes: por un lado están los microplásticos que poseen entre 0,1 y 100 micrómetros y los nanoplásticos que tienen un tamaño, aproximadamente, 0,001 a 0,1 micrómetros.
Por si llevas las matemáticas un poco oxidadas, te recordamos que 1 milímetro equivale a 1000 micrómetros. En cualquier caso, conviene remarcar este dato en primer lugar, ya que estamos hablando de tamaños minúsculos que pasan desapercibidos a nuestra vista.



















