En la actualidad, la dieta moderna ha experimentado un aumento alarmante en el consumo de alimentos procesados. Estos productos, cargados de harinas refinadas y grasas saturadas, pueden, en ocasiones, no aportar los nutrientes necesarios. A pesar de su conveniencia, ya que se cocinan rápidamente, lo que da mucha comodidad a la hora de preparar algo para comer si se está cansado o no se tiene tiempo, es importante probar otras alternativas alimentarias.
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Planificación y preparación de comidas
Los alimentos ultraprocesados están ahí, al acecho, esperando a que lleguemos cansados y los consumamos. Por ello, una de las claves para evitar este tipo de alimentos comienza con una sólida planificación de la lista de la compra, ya que, si no tenemos a mano los procesados, no los consumiremos. Un truco que puede funcionar también es tener un calendario de comidas por semana, debido a que, al organizar tus comidas con anticipación, puedes reducir la tentación de recurrir a opciones rápidas y poco saludable.
Cocina en cantidad y almacena las comidas
Después de un día de trabajo, muchas veces lo último que se busca es ponerse a preparar la cena o la comida del día siguiente, por lo que buscar una tarde de la semana en la que tengamos menos actividades o utilizar uno de los días libres para cocinar puede ayudarnos. Cuando nos preparemos para cocinar no lo haremos solo para ese día, sino que utilizaremos una mayor cantidad de alimentos y los repartiremos en tuppers que guardaremos en el frigorífico. Podemos preparar distintas fuentes de proteínas e hidratos que mezclaremos posteriormente para tener diferentes combinaciones.
Énfasis en las materias primas
La transición a una dieta basada en alimentos enteros y no procesados es un proceso en el que tenemos que ir incluyendo, de forma gradual, frutas y verduras que aportan grandes cantidades de minerales, vitaminas y antioxidantes. Para ello se recomienda el truco de los colores, es decir, añadir distintos alimentos a tus comidas que hagan que tengan distintos colores. No podemos olvidarnos de las proteínas magras como el pollo o el pescado y los frutos secos, que son fuentes clave de energía y nutrientes esenciales.
Leer las etiquetas de los alimentos
Uno de los puntos principales para saber que estamos metiendo en nuestro cuerpo es leer y comprender las etiquetas de los alimentos, y si, esto incluye la letra pequeña en la que podemos ver que ingredientes llevan. Muchas veces nos dejamos llevar por el nombre o el aspecto del producto sin pararnos un momento a analizar los distintos valores nutricionales, y esto es una acción que nos puede hacer cambiar nuestros hábitos de compra.
Cocinar en casa
Muchas veces si comemos fuera nos decantamos por la opción más fácil, que suele ser la de alimentos muy procesados. Por ello puede ser positivo cocinar en casa, ya que te da el control total sobre los ingredientes que consumes. Si el problema es que no conoces recetas o no eres muy hábil en la cocina, en la actualidad internet está lleno de libros de recetas sencillas y deliciosas que incorporan ingredientes frescos y naturales.
Tentempiés inteligentes
A todos, en algún momento nos apetece picar algo entre horas, ya sea por aburrimiento, por gusa o por antojo. Y muchas veces lo que terminamos comiendo son alimentos que no nos sacian ni nos aportan nutrientes. El optar por frutas frescas o verduras crujientes, nueces o yogur natural como tentempié, no solo nos aportará nutrientes, sino que también nos aportará energía durante el día para rendir en todas nuestras tareas.
Reducción de bebidas azucaradas
Evitar las bebidas azucaradas es esencial para reducir la ingesta de calorías vacías y azúcares añadidos. El agua, el té de hierbas y los batidos caseros de frutas son opciones refrescantes y saludables. Los colores pueden ser un atractivo vibrante en la moda, en el diseño de video slots como el jeugo reactoonz o en la fotografía nocturna con neones, pero a veces en las bebidas es mejor no dejarse guiar por el color y comprobar los valores nutricionales, para ver el porcentaje de azúcar, por ejemplo.
Conclusión
Con mil cosas que hacer cada día, es normal no tener ganas de comer de la mejor forma en todo momento, pero estos pequeños consejos pueden servir de ayuda a la hora de organizarte para comprar y cocinar, y así poder añadir alimentos menos procesados a la dieta, aportando una mayor cantidad de nutrientes esenciales al cuerpo.














