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Destripamos el marketing que hay detrás de los «petit suisse»

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Hoy te traigo una nueva colaboración para El Español donde hablamos sobre el «petit suisse», un producto emblemático en la cultura y gastronomía popular española. El referente de los postres para miles de abuelas y madres a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo durante los años 90.

Lo cierto es que su apariencia rosada y los dibujitos que lo han acompañado históricamente han ayudado a conquistar durante años al público infantil, y sobre todo a los padres. Mediante un marketing cuestionable desde el punto de vista de la salud, pero sumamente efectivo, el épico «petit suisse» ha conseguido crear una imagen de salud falsa que pocas veces se ha puesto en duda. Hoy lo hacemos en esta nueva colaboración, donde además explicamos que pese a lo que podría parecer por su textura, apariencia y sabor, el «petit suisse» es en realidad un producto a base de queso, y no un yogur. A continuación te ofrezco un breve extracto del artículo en cuestión:



«Los petit suisse han formado parte de tu infancia y de la mía desde que el mundo es mundo. Estos lácteos de color rosado y con sabor a fresa han servido para dar lustre a nuestras merendolas o para rematar, a modo de postre, la cena de muchos niños que tradicionalmente se han negado a tomar fruta. Durante mucho tiempo, de hecho, hemos pensado que no pasaba nada por desplazar el consumo de plátanos, manzanas o peras si a cambio tomábamos un yogur como éste. La cosa es que llevamos toda la vida engañados porque los petit suisse no son yogures. Los petit suisse son (redoble de tambores) queso. Sí. Como lo leen. Y lo que es peor: tampoco son un producto saludable.

«El petit suisse es uno de esos productos emblemáticos que siempre ha estado rodeado de un marketing muy bien ejecutado», explica Mario Sánchez, especialista en Tecnología de los Alimentos, divulgador y autor del blog Sefifood. Según la norma de calidad que regula el yogur en España, sólo puede considerarse como tal «el producto de leche coagulada obtenido por fermentación láctica mediante la acción de Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus a partir de leche o de leche concentrada». Es decir: si un lácteo no tiene estos dos bichitos (buenos), no puede considerarse yogur ni tampoco puede etiquetarse como tal»

 

 

Puedes leer este artículo de José Andrés Gómez

en el que colaboro haciendo clic aquí, para El Español

 



A continuación, y como viene a ser habitual en este tipo de colaboraciones, comparto las respuestas que ofrecí al medio para ampliar toda la información relativa a esta temática. Te animo como siempre a visitar y leer primero el artículo en El Español y después volver aquí para continuar la lectura.

Llevamos toda la vida pensando que los petit suisse eran un tipo de yogur. ¿Realmente es así? ¿Podrían tratarse de otro derivado lácteo como el queso? Si acudimos a sus ingredientes vemos que no está elaborado con cuajo, ¿no? ¿Cómo es esto posible entonces?

Así es. El petit suisse es uno de esos productos emblemáticos que siempre ha estado rodeado de un halo de marketing muy bien ejecutado. A pesar de encontrarse habitualmente vinculado a los yogures, no puede ser uno de ellos porque no posee los fermentos lácticos propios del yogur Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Y lo que es más importante, no está elaborado como yogur. Si estuviera elaborado como yogur, recordemos que tampoco podría denominarse yogur, sino leche fermentada, tal y como sucede con productos como Activia al no contener estos fermentos lácticos que marca la legislación.

Sin embargo, aquí no sucede esto porque el ingrediente del petit suisse es queso fresco, y no yogur. El problema es que como está mezclado con muchos otros ingredientes, pierda su apariencia habitual y se asemeja más a un yogur que al queso. Ahora está muy de moda el queso fresco batido, con una textura más bien líquida. Si pensamos en ese producto, quizá entenderemos mejor la naturaleza del petit suisse.

Por otro lado, el cuajo es un ingrediente propio de quesos que posteriormente van a someterse a maduración, y en este caso estamos ante un queso fresco, por lo que no es necesario que lo contenga.

Según la definición, el petit suisse es “un queso fresco sin sal, suave y cremoso”. Sin embargo, si acudimos a la tabla nutricional podemos ver que entre un queso fresco como el Burgo de Arias y un petit suisse hay notables diferencias. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Se ha pervertido el producto con el paso del tiempo?

Efectivamente, hay notables diferencias en cuanto a la textura y sabor de ambos productos queseros. Esta diferencia se basa en el hecho de que el Burgo de Arias es solamente queso fresco, mientras que el petit suisse es queso fresco con más cosas. Además, podemos atribuir estas diferencias principalmente a dos ingredientes del petit suisse, el azúcar y el almidón. El primero aporta sabor y palatabilidad, pero también influye en la textura al igual que el almidón, un producto de relleno que consigue esa espesura característica del petit suisse.



¿Cómo consigue la industria que el petit- suisse tenga color rosado y sabor a fresa? ¿Realmente lleva fresa?

Lo único que lleva de fresa es un ridículo 4,7% en forma de puré, junto a un 0,6% de plátano. Por lo que la función del color debe ser relegada a la presencia de dos colorantes, la luteína y el carmín. Para potenciar el olor a fresa, también se recurre a otros aromas añadidos como viene a ser habitual en este tipo de productos.

Siempre se ha creído que se trataba de un producto saludable, pero realmente está muy lejos de serlo, ¿verdad? ¿Qué ingredientes lo convierten en poco recomendable?

Así es. Solo hay que ver los primeros ingredientes del producto, que después de la leche son azúcar y fructosa, sumando en algunos casos más de 13 gramos de azúcar totales, una burrada. Recordemos, que la fructosa añadida aisladamente también se comporta como un azúcar libre.

Hace tiempo que los petit suisse no se llaman así y sólo incluyen el término “petit”. ¿Hay algún aspecto de la legislación que lo impida?

En la legislación española el término petit suisse no aparece por ningún lado. Esta denominación es identificable en algunas partes del mundo (Francia) como un tipo de queso, pero a nivel legal en España no se recoge. Aquí imagino que entra en juego el marketing y la capacidad de renovarse. Seguramente, la creación de la marca «Danonino» para aglutinar varios productos de este estilo ha tenido bastante que ver en la variación de denominar este producto, pero no creo que el cambio se deba a ninguna restricción legal.



Muchas gracias por leerme.

Mario.

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