¿Son necesarios LOS SUPLEMENTOS?

La polémica está servida con este tema. Musculosos y aduladores de la mancuerna a un lado del ring, nutricionistas amantes de lo natural y la alimentación saludable a otro, ¿quién ganará?.

La cruda realidad.

Está muy extendida la creencia de que los suplementos son una opción acertada para obtener todos los nutrientes que necesitamos en nuestra dieta. Ya sea por estrés en el trabajo, las épocas de exámenes u otras diferentes circunstancias adversas contra las que nos tenemos que enfrentar durante en nuestra pobre e insignificante vida, muchas veces nos vemos ante serias dificultades para seguir un estilo de vida saludable que incluya una alimentación variada y equilibrada.

Tristemente esta la cruda realidad hoy en día, realmente no tenemos tiempo para nada. Ni siquiera para ver Saber y Ganar. Añoro aquella época en la que nos sobraban horas como para intentar capturar a todos los Pokémon.

Analicemos

Comentaremos a continuación esta imagen (podéis hacer clic en la foto para ampliar o en los iconos de redes sociales para compartir)

La misma corresponde a un trabajo que realicé en grupo en la asignatura de Nutrición Humana durante segundo curso de carrera, y en ella explicábamos un poquillo algunas vitaminas, a nosotros nos tocó la vitamina D. Buscando en el baúl de los recuerdos, como diría la juvenil Karina, o más bien entre mis archivos universitarios, he encontrado esta joyita que me viene genial para exponer el tema de hoy. Vayamos al turrón, como diría un autóctono de la población alicantina de Jijona.

Dije que “puede ser muy difícil obtener suficiente vitamina D de fuentes alimentarias”. MENTIRA COCHINA. Con la cantidad de alimentos de lo que disponemos en la era actual me parece irrisorio haber realizado tal afirmación. Seguramente fue un copia-pega, el típico recurso universitario. Podemos encontrar vitamina D por doquier, en pescados grasos como el atún y el salmón, cuya grasa es muy saludable ya que incluye una alta proporción de ácidos grasos Omega-3, (nada que ver con el afamado reggetonero). La yema de huevo, lácteos en general y el hígado animal son otras fuentes bastante aceptables de vitamina D.

Además, existen multitud de alimentos enriquecidos con vitamina D como cereales y leche. Esta última es la principal protagonista en todo el gremio de enriquecimiento, debido a que la principal cualidad de la vitamina D es favorecer la absorción del calcio, por lo que se añade con bastante frecuencia al líquido blanco más conocido del mundo al margen de la industria XXX.

Por si todo esto te sabe a poco, existe una forma natural, gratuita y bastante gratificante de generar vitamina D sin apenas esfuerzo, se trata de tomar el Sol. Los rayos solares estimulan en nuestro organismo la producción de vitamina D, la cuál es vital para el mantenimiento de nuestros huesos y por lo tanto para la prevención de la osteoporosis, una enfermedad que suele darse en ancianos por déficit de calcio y vitamina D que provoca un debilitamiento genérico de la masa ósea.

¿Entonces, los suplementos son necesarios?

Nada más lejos de la realidad. Los suplementos pueden ser necesarios en algunas circunstancias especiales, como en el caso de los seguidores de una dieta vegana los cuales necesitan una suplementación de vitamina B12, ya que los seres humanos no somos capaces de sintetizar esta vitamina en nuestro organismo, y solo pueden obtenerse cantidades decentes mediante la ingesta de productos de origen animal (huevos, leche, queso). Otra de las circunstancias recomendadas para suplementación sería en embarazadas, situaciones graves de avitaminosis o personas con enfermedades muy específicas que necesiten cantidades extra de algún nutriente concreto de forma puntual.

Quiero recalcar lo de “puntual”, ya que como digo son situaciones muy concretas, que para nada se corresponden con lo que debemos considerar como una dieta normal.

Siguiendo habitualmente una alimentación saludable y equilibrada debería ser suficiente para cubrir las necesidades diarias de todos los nutrientes en una persona promedio.

Sí, se que puede sonar a una bonita utopía, pero realmente es posible. Solo que requiere de un esfuerzo que en muchas ocasiones no estamos dispuestos a asumir. La comida basura se ha apoderado de nuestra sociedad al igual que Zidane de la cima del fútbol mundial. El ambiente obesogénico que nos rodea hace más ruido que el ruido de un cañón, y es el principal responsable de dificultarnos la tarea de seguir una dieta saludable.



No seas imbécil, si te encuentras a algún yayo traficante de pastillas cámbiate de acera porque probablemente quiera endosarte un supradyn activo. No te suplementes como rutina salvo que tengas alguna patología concreta que te limite una absorción correcta de nutrientes y que por supuesto el médico te lo haya recetado. Todo en exceso es malo, y las vitaminas no iban a ser menos. También puedes desarrollar graves dolencias por exceso de vitaminas y quedarte moñeco.

Estas conclusiones pueden extrapolarse íntegramente a la suplementación de otras vitaminas o de proteínas, ya que básicamente sirven para poco, pero de eso hablaremos en la próxima entrega de Las Memorias de Sefi, tengo otro trabajo por ahí para enseñaros.

¡Hasta más leer! Que soñéis con Scientia.

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El blog de un Tecnólogo de Alimentos. Nadie dijo que la divulgación científica tenía que ser aburrida. Alimentación con humor 😎

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