La cosa manda HUEVOS

El reciente altercado alimentario con el pesticida fipronil localizado en distintas partidas de huevos procedentes de Holanda ha sacudido nuevamente a la Unión Europea en materia de trazabilidad y seguridad alimentaria. Con el fin de arrojar algo de luz al asunto, hoy os traigo este post que resume y aclara todas las claves de la última crisis en el mundo de la alimentación.

Como bien sabréis a estas alturas de la película, toda Europa se ha llevado las manos a la cabeza ante la presencia de un pesticida ilegal que ha sido hallado en huevos provenientes de Holanda y que han sido exportados a muchísimos más países miembros de la Unión Europea, por lo que el problema se ha extendido notablemente. Uno de los países implicados en el follón es Bélgica, el cual ha sido señalado por Holanda y el resto de países miembros debido a que su agencia competente en seguridad alimentaria notificó muy tarde al Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la Comisión Europea alegando una investigación interna. Esto ha provocado un retraso en la toma de medidas correctivas, lo cuál ha empeorado mucho más el problema.

Huevos tristes

¿Por qué se contaminaron los huevos?

Según parece, un ganadero holandés utilizo una sustancia que contenía el pesticida fipronil para la limpieza y desinfección de los gallineros de sus queridas ponedoras. Los expertos apuntan que el contaminante pudo traspasar la piel de las aves y llegar por ende hasta los huevos, donde se acumulan concretamente en la zona de la yema. La yema del huevo es una parte que acumula con facilidad cualquier tipo de compuesto, lo cual determina una cantidad muy pequeña de medicamentos aprobados para utilizar en estos animales, por ejemplo.
También se están realizando análisis para comprobar que el pesticida no haya pasado a la carne de los animales, lo cual sería una auténtica catástrofe ya que supondría el sacrificio de millones de gallinas. Pero tranquilos, parece que las gallinas estarán a salvo ya que la posibilidad de que esto ocurra es mínima. Como si no hubiera ya poco de lo que hablar, algunas fuentes apuntan que la sustancia que contenía el fipronil era homeopática. No haré ningún comentario al respecto.



La gestión de la crisis

Aquí hay posturas divididas, al igual que en el lecho matrimonial de Dinio García. La prensa española ataca firmemente al sistema europeo, calificándolo de ineficaz ante el creciente número de crisis y alertas alimentarias en los últimos años, así como por no ser capaz de garantizar un sustento de alimentos seguros para el consumo de la población.
A ver, lo que hay aquí es un problema claro de desinformación sobre como funcionan las agencias sanitarias y organismos que controlan estos asuntos a nivel europeo. El riesgo cero, como el de resbalarte cuando sales de la ducha, no existe en seguridad alimentaria. Siempre hubo, hay y habrá una posibilidad remota de contaminación de los alimentos, ya que es prácticamente imposible controlar todas las partes del proceso de la cadena alimentaria.
¿Me quieres decir tú cómo controlas que un ganadero no utilice un pesticida ilegal para limpiar las jaulas de sus gallinas? Es imposible prevenir eso. Hay que confiar plenamente en el sistema y educar a las personas implicadas en todas las partes de la cadena de proceso para que no sucedan estas cosas. Aun así siempre habrá quién haga la pirula, pero no por ello la Comisión Europea y la EFSA son unos inútiles.
Además, en este caso probablemente se podría haber evitado gran parte del impacto Sin embargo los sistemas detección son muy eficaces. Vosotros mismos podéis comprobar en el sistema RASFF todas las alertas existentes en la Unión Europea.
 

Más allá de lo sanitario.

Hay que dejar claro en primer lugar que no debemos temer por nuestra salud, ya que todos los huevos contaminados se están identificando antes de que lleguen a nuestra mesa. Además, poniéndonos en el peor de los escenarios donde consumiéramos un huevo contaminado con fipronil tampoco pasaría absolutamente nada, ya que las cantidades de compuesto necesarias para producir algún daño sobre la salud son muy altas, por lo que solo un consumo reiterativo podría provocar problemas para la salud y no uno esporádico. Dejando esto a un lado, es necesario profundizar en otros aspectos también importantes. Ante una crisis alimentaria se producen muchos más perjuicios que sobrepasan la dimensión de lo sanitario. Tal y como pasó con la crisis de los pepinos en nuestro país, multitud de trabajadores del campo y ganaderos (en aquel caso agricultores) son los que van a pagar el pato. Las pérdidas económicas para estas personas que no han tenido nada que ver en el asunto son terribles, por no hablar del desprestigio que supone de cara al futuro. Ya nadie querrá un huevo que venga de Holanda, al menos hasta que pasen unos años y se olvidé el tema.



¿Y en España? ¿Estamos en peligro?

Hace unos días se interceptó en el País Vasco unas partidas de huevos contaminados, e inmediatamente fueron eliminados. Gracias al sistema de alertas RASFF de la Comisión Europea este material contaminado no ha llegado a la cadena de suministro y por lo tanto no hay nada de que temer, a pesar de la tardanza.
Esto demuestra que si las personas se implican y ejercen un uso responsable de las alertas, el sistema funciona. La seguridad alimentaria que tenemos ahora mismo en Europa es envidiable, y además en España destaca especialmente como una de las mejores del mundo.

Con esto y un bizcocho…

A pesar de casos como estos, que se seguirán dando en el futuro ya que evitarlo es imposible, ten muy claro que vives en una época privilegiada donde es más seguro alimentarse que nunca. No tengas miedo “a lo químico” ni lo desprestigies por incidentes como estos. La química forma parte de nuestra vida, pero eso lo contaremos otro día. Gracias por leer hasta el final, te mereces un premio:

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