¿Azúcar? NO, AZÚCAR NO

Al igual que el señor Shrek buscando piso, hoy toca meternos en un terreno oscuro y pantanoso capaz de levantar muchas ampollas entre la población. El azúcar que contienen los alimentos lleva en la palestra de los medios de comunicación y divulgación muchísimo tiempo, y las dudas acerca de su salubridad y repercusiones para la salud están siendo cada día más discutidas por los profesionales sanitarios. El tema está en que la población desconoce realmente la cantidad de azúcar que ingiere diariamente en su dieta, ya que esta se encuentra muchas veces camuflada en el etiquetado de los productos alimenticios, resultando en la mayor parte de las ocasiones como algo muy confuso y difícil de entender, al igual que un discurso de Rajoy.

*NOTA IMPORTANTE: como siempre recomiendo el clic en los enlaces naranjas subrayados para facilitar el proceso de lectura (y tontuna). 

Sin embargo en el mundo de la alimentación al igual que en el de Marvel, existen los héroes. Campañas como la de sinazucar.org están siendo un trampolín para hacer llegar a la población algo que hasta ahora no sabía, el azúcar oculto que tienen los alimentos. Y la verdad que lo está petando en Twitter.

Pero… antes de nada y para ubicarnos un poco, empecemos por lo básico.

¿Qué es el azúcar?

Científicamente el término “azúcar” se refiere a la sacarosa, un disacárido formado por glucosa y fructosa extraído de la caña de azúcar o remolacha que lleva consumiéndose durante muchos años como parte de nuestra dieta habitual. Se lo echas a diario al café, a la leche, al té y hasta al pienso de tu gato si me apuras.

Sin embargo, en la actualidad este término se encuentra ligeramente distorsionado, y erróneamente se le atribuye a los hidratos de carbono en su conjunto o a todos los compuestos endulzantes o azúcares libres que se añaden en el proceso de fabricación y elaboración de los alimentos procesados con fines tecnológicos y de mejora de las propiedades organolépticas del producto.

¿Por qué se critica al azúcar?

En los últimos tiempos existe una clara tendencia a ir en contra del azúcar, y con motivo. La OMS se pronunció en el año 2015 con respecto al tema y estableció que la ingesta diaria recomendada de azúcar añadido no debería sobrepasar el 10% del contenido calórico total de una dieta para un adulto de peso medio. Además especificaba que si este límite se fijaba en un 5% los beneficios en conjunto para nuestra salud serían aún mayores. Esto equivaldría a unos 25 gramos de azúcar DIARIOS, lo cual se sobrepasa fácilmente consumiendo un par de galletas, dulces, onzas de chocolate y demás alimentos prohibidos por cualquier adicto al deporte. Tendrías que pasarte el resto del día chupando una farola para no superar este límite recomendado.

Nota informativa sobre la ingesta de azúcares recomendada en la directriz de la OMS para adultos y niños (2015):

“Las recomendaciones para reducir la ingesta de azúcares libres a lo largo del ciclo de vida se basan en el análisis de los últimos datos científicos. Estos datos muestran, en primer lugar, que los adultos que consumen menos azúcares tienen menor peso corporal y, en segundo lugar, que el aumento de la cantidad de azúcares en la dieta va asociado a un aumento comparable del peso. Además, las investigaciones evidencian que los niños con los niveles más altos de consumo de bebidas azucaradas tienen más probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad que aquellos con un bajo nivel de consumo de este tipo de bebidas”

¿Cuál es el problema de esto? Pues que no se conoce con exactitud el límite a partir del cual el azúcar provoca un daño en la salud o deja de provocarlo. La OMS es un organismo de las Naciones Unidas creado a nivel mundial con el fin de promover la salud, pero no tiene ninguna competencia en el establecimiento ni en la aplicación de leyes, y mucho menos en asegurar el cumplimiento de las mismas. La Organización Mundial de la Salud creó estas recomendaciones mencionadas anteriormente como una guía en base al conocimiento sobre el asunto que se tenía, basado obviamente, en los estudios científicos que se habían publicado hasta la fecha aunque no poseían en su conjunto una evidencia científica suficiente.

Sin embargo quien parte el bacalao en nuestro territorio es la EFSA (European Food Safety Authority), la máxima autoridad europea en materia de alimentación. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se pronunciará en el año 2020 al respecto (aún queda un poquito) con una recomendación basada en el consenso científico sobre el límite a partir del cual el azúcar no causa daño sobre la salud que servirá de guía a todos los países de la UE, y por lo tanto estará mucho más acotada y será más ajustada a la realidad que la recomendación de la OMS de 2015.

A modo de conclusión sobre todo esto podemos establecer que:

  1. Las autoridades de mayor nivel tienen claro que el azúcar añadido en los alimentos es un problema en la actualidad debido a los niveles de obesidad y diabetes que asolan el globo.
  2. No se conoce todavía con exactitud donde está el límite de consumo recomendado (en el mundo de la investigación, y más en alimentación todo está en constante cambio a un ritmo vertiginoso), pero sí hay evidencias de sobra para afirmar tajantemente que el azúcar puede provocar graves daños en nuestra salud, por lo que parece más que lógico establecer unas recomendaciones y alertar sobre ello a la población.

Mi opinión basada en la evidencia científica:

El azúcar es necesario en nuestra alimentación, por supuesto, pero siempre será mejor tomarla a través de productos naturales como la fruta en vez de azúcar añadido en productos procesados industrialmente tipo chocolates, galletas, bollería variada y golosinas. ¿Qué por qué? Porque las frutas poseen además una serie de nutrientes magníficos como las vitaminas o la fibra cuyos efectos en la prevención del cáncer, enfermedades cardiovasculares y obesidad está más que demostrada. Además hay una variedad infinita de ellas, es imposible que me digas que no te gusta ninguna fruta, sí dices eso es porque seguro que no has probado más allá del plátano, manzana, pera o naranja. Cómo le diría Josep Pedrerol a un becario que ha perdido sus ganas de vivir, solo búscalas.

Teniendo en cuenta el panorama actual de obesidad que inunda y ocupa, literalmente, todo nuestro planeta, considero algo vital y prioridad urgente concienciar a la población acerca de los riesgos que conlleva el abuso de los productos que contienen azúcar en exceso. Ya ni hablemos de la diabetes, caries, o enfermedades derivadas de la obesidad y sobrepeso como pueden ser la hipercolesterolemia, aterosclerosis, y las cardíacas, incluso el cáncer. Eh, pero no por ello hay que alarmar ni ser extremistas, pero si avisar.

No puedes decir que comerte una magdalena te va a causar un infarto ni va a hacer que acabes siendo un obeso mórbido, pero siempre será mejor recomendar en el contexto de una dieta saludable el consumo habitual de otro tipo de alimento más sano como una fruta, lácteo, cereales integrales, etc.

Por lo general los productos ultraprocesados industrialmente como la bollería, dulces, golosinas y demás elementos “todoacienísticos” llevan una carga de compuestos en su composición poco saludables más allá del azúcar, como puedan ser las grasas trans/hidrogenadas, parcialmente hidrogenadas o el aceite de palma.

Creo también que lo más importante dentro de todo esto es concienciar a los padres para que desde el inicio de la vida de los más pequeños se intente inculcarles una idea de dieta lo más sana posible, ya que esto repercutirá muchísimo en su vida adulta, tanto a nivel de hábitos como de salud.

Personalmente cada vez más me inclino hacia una tendencia naturalista y sostenible con el medio ambiente y alimentación. Mucha es la información que leo a diario sobre nutrición, dietética, seguridad alimentaria… y en definitiva mi opinión es cambiante y puede evolucionar en cualquier momento hacia una tendencia o a otra. Pero no por ello pienso que los aditivos causan cáncer, que los alimentos ecológicos sean mejores que los convencionales ni que Cristiano Ronaldo sea el mejor jugador del mundo, por muy simpatizante del Real Madrid que yo sea.

Cada tema concreto merece la pena ser contemplado desde diferentes prismas y nunca generalizarlo hacia una tendencia ideológica, siempre hay que mantener la mente abierta.

Conclusión:

Come lo que te de la gana y sé feliz, pero ante todo debes estar bien informado. Para ello es necesario que tengas en tu poder toda la información real sobre lo que estás comiendo, y eso es lo que persigo desde este blog, al igual que la mayoría de los compañeros que divulgan sobre alimentación.

Recuerda que no pretendemos decirte lo que tienes que comer, solo que estés bien informado a partir de datos científicos demostrados (y no sensacionalistas) en el mayor grado posible. En base a todo ello tú eres libre de generar tu opinión personal sobre cualquier tema y por supuesto tomar tus propias decisiones de consumo.

PD: como véis hoy no he estado excesivamente juguetón, el tema merecía un poco de seriedad dentro de mis posibilidades 😎

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